La primera cirugía abierta  para extraer la vesícula biliar fue  realizada en 1885 por Langenbuch en Alemania.  Y cien años después, en 1985, otro alemán,  Enrich Muhe, realizó la primera colecistectomía laparoscópica, que eliminaba la gran cicatriz.  Para comienzos de los noventa, la técnica se había difundido en el mundo como un procedimiento revolucionario por su carácter mínimamente  invasivo.

Con respecto a la apendicectomía, Claudio Amyan, cirujano londinense, había practicado la primera cirugía del apéndice en 1736, y la primera cirugía laparoscópica de este órgano es atribuida al alemán Semm, en 1982.  

A partir de las dos décadas finales del siglo XX, la cirugía laparoscópica ha ido evolucionando en la búsqueda de la mínima agresión a la pared abdominal, hasta llegar a un abordaje mucho menos invasivo que es la llamada cirugía laparoscópica por un solo puerto.  Así que de la técnica convencional que incluye tres o cuatro pequeñas incisiones o puertos a través de los cuales se manipulan los instrumentos para realizar la cirugía, se ha llegado a la técnica de una sola incisión o “cirugía sin huella”, que utiliza como único puerto, el umbilical.  El cirujano mexicano Fausto Dávila es considerado pionero en el desarrollo de esta novedosa  técnica, nacida con el siglo XXI.  



La técnica consiste en una única incisión de 2 ó 3 centímetros en el ombligo, con lo que hay menos agresión abdominal y disminución en la incidencia de hernias e infecciones de la herida.  La técnica también disminuye el dolor en el postoperatorio y la recuperación es inclusive más rápida que la lograda con la laparoscopia convencional. En general, los procedimientos laparoscópicos representan una importante evolución a partir del corte de casi 20 centímetros del enfoque abierto, en cuanto a la estética y a la disminución del dolor.  Y dentro de ellos, los procedimientos de la “cirugía sin huella”, tienen el potencial de aumentar significativamente estos beneficios.

El 4 de agosto de 2009, en la Policlínica Táchira de San Cristóbal, fueron practicadas dos cirugías -una colecistectomía y una apendicectomía- mediante un nuevo dispositivo de acceso laparoscópico que permite procedimientos SILS (TM) (Single-Incision Laparoscopic Surgery), cirugía laparoscópica a través de una sola incisión.  Un equipo integrado por los cirujanos Ricardo Belar Benvenuto, Asdrúbal Núñez y Germán Pineda, y la licenciada Matilde Cáceres, utilizaron el SILS Port, (Multiple Instrument Access Port) de Covidien, proveedor mundial líder de productos para el cuidado de la salud.        

El SILS Port, que tiene la capacidad de conectar hasta tres instrumentos laparoscópicos articulados, es un puerto único y flexible que puede insertarse a través de una pequeña incisión en el ombligo, lo que produce una sola cicatriz escondida.  Constituye un avance estético con respecto a las múltiples cicatrices visibles asociadas con la laparoscopia multipuerto estándar. 

La colecistectomía practicada el pasado mes de agosto en la Policlínica Táchira, que fue realizada con SILS Port, tuvo una condición añadida que la convirtió en la primera en su tipo en Venezuela.  Esta condición es haber incluido colangiografía intraoperatoria, método de contraste para la evidencia de la anatomía biliar. Por su parte, la apendicectomía es también pionera en el país, en cuanto es la primera extracción del apéndice que se realiza con SILS Port.

En virtud de los importantes beneficios que la puesta en marcha de esta nueva técnica conlleva para el paciente intervenido, ya que la recuperación es mucho más rápida y se favorece su pronta incorporación a la actividad normal, es muy probable que su uso se extienda a corto plazo, en todos aquellos pacientes en los que esté indicada.  Policlínica Táchira, nuevamente, se ha colocado en la vanguardia de la tecnología en la atención médica y quirúrgica, al aplicar técnicas innovadoras al servicio de la salud. 

San Cristóbal, septiembre 2009


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